Parece que el bachillerato no es para todos

Disturbios en Francia 2005 (Foto El Mundo)

Disturbios en Francia 2005 (Foto El Mundo)

Ayer me encontré con una querida amiga boliviana a la que saludé efusivamente y felicité por haber logrado traer a sus dos hijos a España.

Su saludo fue agridulce: “Sí, llevan seis meses aquí pero nos ha costado mucho la adaptación de la pequeña”.

La pequeña tiene 15 años, así que imaginé que la adolescencia estaba haciendo estragos y eso, unido al traslado a un nuevo país, tiene que formar una bomba explosiva.

Algo de eso había, sí. Pero lo más grave tenía que ver con su educación:

Logramos plaza en uno de los tres institutos públicos de Esplugues, justo el que tiene una Aula de Acogida. Aquello me ha parecido horroroso. Juntan a todos los nuevos alumnos inmigrantes en esa aula sin ni siquiera fijarse en las notas que traen de su país. Mi hija venía con un alto promedio y yo pensaba que la iban a trasladar rápidamente al aula regular, pero resulta que no lo hacen porque -según el Instituto- “puede ser traumático el doble proceso de integración”.

Estaba tan enfadada que moví todas las influencias que pude y logré que un político hablara con el Colegio para que sacaran a mi hija de la tal aula de acogida. El director se enfadó y sacó a la niña de clase diciéndole “no creas que por ti cambiará España”.

Eso fue peor. Le dije que no tenía ningún derecho a hablar así a mi hija, que en todo caso con quien tenía que hablar era conmigo y le di mi opinión sobre el aula de acogida donde caben igual chicos que han repetido curso dos o tres veces como chicos recién llegados de sus países.

La conversación iba tomando un tono muy interesante para mí, porque mi amiga me estaba explicando qué les decían a los adolescentes inmigrantes en aquel instituto público de educación. Algo que desconozco pero que me daba claves para entender el rechazo y el resentimiento que algunos jóvenes manifiestan.

Un día fue un educador a explicarles a los alumnos que después de la ESO deberían pasar a Formación Profesional (FP) porque “para qué iban a perder tiempo en el bachillerato” si de todas maneras terminarían siendo peluqueros o electricistas.

¡Me puse tan furiosa cuando mi hija me contó esto! ¿Por qué deciden sobre el destino de los chicos? Mi hija quiere terminar el bachillerato y hacer una carrera, pero se encuentra con un sistema que le está diciendo que no vale la pena. ¿Con qué derecho cortan las aspiraciones de los chicos?

Mi amiga le dijo todo esto al director del Instituto y la respuesta que encontró fue un resignado “casi todos los alumnos terminan haciendo la FP así que para qué les vamos a exigir otra cosa”

Y mi amiga remataba con un “ni siquiera les exigen otra cosa. Directamente los orientan hacia estudios técnicos porque quieren ver a nuestros hijos como a nosotros: mano de obra barata”.

Esto último me dolió profundamente y recordé lo sucedido en Francia en 2005 cuando jóvenes, en su mayoría hijos de inmigrantes, quemaron coches y protagonizaron disturbios en los suburbios de París. La gran mayoría de ellos protestaba contra un sistema que los había segregado desde el colegio sin darles la oportunidad de acceder a la educación superior.

¿Llegaremos a ese extremo en España? Mucho me temo que sí. Mientras se siga separando a los recién llegados y sobre todo, mientras se siga considerando que “el hijo de inmigrante” (aunque haya nacido aquí) es el “otro”, “el diferente”.

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Un comentario en “Parece que el bachillerato no es para todos

  1. Sol dijo:

    Racismo rima con clasismo. Me acuerdo que cuando estaba en mi último año de colegio, varios profesores (y enfatizó el masculino porque no habían profesoras en ese grupo de amargados) nos decían que el próximo año estaríamos simplemente sentados en la cuneta, que por supuesto ninguno de nosotros lograría entrar a la universidad. Y si lo lográbamos, nuestros padres y madres no tendrían dinero para pagarla. Tal cual. Yo hice mis dos últimos años de escuela en colegios públicos. De esa generación de 40, creo que al final cerca de 20 entramos a la universidad y sacamos títulos profesionales. Siempre nos ha tocado luchar. Allá me segregaban por pobre, acá por migrante. Y posiblemente a nuestros hijos también. Nos toca educarlos fuertes, responsables y valientes. Tal como lo está haciendo esa bella madre de tu historia. Fuerza para ella y su valiente hija.

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