Desayuno con diamantes en Zona Franca

Esta semana me enteré de que en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Zona Franca hay una foto de Audrey Hepburn. ¡Qué gran ironía! La imagen del glamour y la frivolidad made in Hollywood embellece uno de los edificios públicos más sórdidos, impenetrables e indefinibles de Barcelona.

Un CIE no es cárcel pero sus internos no tienen nombres sino números de identificación y lo mejor es que son tratados como delincuentes aunque no lo son. Todo un cúmulo de “sí pero no” que el Ministerio del Interior se niega a entregar a Instituciones Penitenciarias para que no se le acuse de carcelero con los extranjeros ‘sin papeles’.

Y es que en los CIE pueden permanecer, hasta por 60 días, los extranjeros en situación irregular hasta que sean deportados a sus países de origen. Mil veces y de mil formas se ha repetido que la situación administrativa irregular es una falta y no un delito y por tanto, no hay justificación para encerrar, en condiciones más que cuestionables, a personas que no representan un peligro.

Sin embargo, ahí están. Y la sociedad sólo se entera de su existencia cuando pasan por allí internos célebres como el primo de Afellay, jugador del Barça. Ni el suicidio de un joven marroquí dentro de su “celda”, ni las huelgas de hambre, ni los testimonios de quienes han pasado por allí parecen suficientes para que las autoridades reaccionen y conviertan el lugar en un verdadero centro de tránsito para quienes deben demostrar su grado de arraigo en este país y evitar una deportación.

Y como no puede denominarse cárcel, la llamaremos “cloaca acogedora” y le colgaremos otra foto de Audrey Hepburn para que no se diga que hay malos tratos ni aislamiento.

Aunque, por cierto, a la foto de la increíble Audrey se agregó, en otra pared, una de Bob Marley. Para que luego no se queje nadie de falta de alternativas a la hora de entretener al personal.

Anuncios

2 comentarios en “Desayuno con diamantes en Zona Franca

  1. La cloaca acogedora no es más que el reflejo del poder que tiene el Estado para hacer lo que le viene en gana. Lo que suceda entre aquellas paredes poco importa a los que ostentan el poder. Nunca sabremos realmente qué hay ahí, salvo las cuestiones que ya mencionas. Pero, siendo realista, creo que a nadie le interesa lo que ocurra ahí.

    “Paren al mundo que me bajo”. Me parece que esta frase de Groucho Marx es la que tiene más sentido en estos tiempos.
    Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s