Y Europa retrocede a su pasado más reaccionario

Ya no sé qué pensar. O todo vale a la hora de ganar votos o la crisis económica está rayando en esquizofrenia colectiva.

Primero fue Francia. Hace un año exactamente que fueron expulsados más de ocho mil gitanos romanís pese a las críticas de la ONU, de la Comisión Europea y del Vaticano. Sarkozy se apoyó en el respaldo del 48% de los franceses y se sintió mejor cuando vio que la pataleta de media Europa no llegó a nada. Ni sanción ni freno.

Viviane Reding

La única que se mantuvo firme en su protesta contra la cacería de gitanos que se estaba emprendiendo fue la comisaria europea de Justicia y Derechos, Viviane Reding. Y quedémonos con este nombre, porque hasta el día de hoy parece ser la única voz sensata en Bruselas.

Luego fue Hungría la que me espantó. El grupo paramilitar Vedero patrulla en los alrededores de campamentos gitanos y los amedrenta con sus prácticas de tiro y ejercicios militares. Lo más grave del tema es que un grupo político, el partido de ultraderecha Jobbik (que sigue subiendo en las encuestas) les respalda totalmente. Y para que quedemos todos más tranquilos, el lema de Vedero es “Dios, patria, hogar”.

Y después del triunfo electoral del partido xenófobo ‘Los auténticos finlandeses’ (por supuesto en Finlandia), vienen dos hechos de rabiosa actualidad: Francia (again!!) aprueba una ley antiinmigración y Dinamarca cierra sus fronteras.

Lo de Dinamarca es el resultado de un miedo terrible a las revoluciones de Egipto, Túnez, Siria y sobre todo, Libia. Hasta 300 mil personas podrían desplazarse a Europa en los próximos meses y eso es algo que ni Italia ni Francia piensan tolerar. Por eso, que Dinamarca haya dado el primer paso y haya decidido, reforzar “sus controles aduaneros”, les dio un respiro enorme para poner sobre la mesa su verdadero interés: que el Tratado Schengen se endurezca o que, por lo menos, se rompa temporalmente y que cada país haga con sus fronteras lo que quiera.

Y vuelve a aparecer en escena doña Viviane Reding. La señora sensata no se traga el cuento de Dinamarca y exige al Parlamento Europeo que no se restringa a las personas su derecho a la libre circulación.

Y como veo que me estoy extendiendo mucho (tanto como mi irritabilidad con todo este asunto), voy a terminar con el bonito ejemplo de Francia y las aleccionadoras palabras del Partido Popular de Catalunya (en plena campaña electoral).

Nicolás Sarkozy

Resulta que  a Francia se le ocurre que la mejor manera de denegar la renovación de un permiso de residencia a un extranjero enfermo es demostrar que no existe tratamiento para su mal en su país de origen. Si hay medicamento, pues nada: al avión y para tu país. Otra grata  disposición de la nueva Ley de Inmigración es que un inmigrante “expulsable” puede permanecer cuatro días sin la intervención de un juez. ¡Vamos que el habeas corpus nos lo pasamos por el forro y tan tranquilos!

Y la perla más cercana que cierra nuestro recuento y que podría ubicarse en el Top Ten de la esquizofrenia antiinmigración lo protagoniza, cómo no podría ser de otra forma, el Partido Popular de Catalunya. A sus ya sonados anuncios de mano dura y sin contemplaciones contra los que no tienen ‘papeles’ se suma ahora la acusación de que los inmigrantes han traído a España enfermedades ya erradicadas.

Releo la noticia y trato de dilucidar cuáles enfermedades tan terribles portamos en nuestros extranjeros genes y sólo encuentro alusión a una: la tuberculosis. La Agencia de Salud Pública de Barcelona revelaba a finales del año pasado que la población más afectada por esta enfermedad es la española mayor de 65 años, pero que encontraban altos índices entre inmigrantes jóvenes (esa es la preocupación, que son jóvenes) y sobre todo, alertaba de que las condiciones de pobreza están más ligadas con esta afección que el pasaporte de quien la padece.

¿Pero para qué me ocupo en aclarar malentendidos y en desmontar estereotipos? Ya está visto que en esta carrera por ganar votos, prometer salidas rápidas a la crisis económica y garantizar sociedades libres de extraños acentos, no importan los argumentos ni las realidades objetivas.

Aquí lo que le importa a la Europa democrática es volver a su pasado más reaccionario y chovinista. ¡Salud por la Europa liberal, humanista y librepensadora!

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4 comentarios en “Y Europa retrocede a su pasado más reaccionario

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