Perdón, pero sigo opinando

Atentado en Caracol

Foto El Espectador

Cuatro días, apenas cuatro días alejada de los medios de comunicación y ¡plaf! Atentado con carro bomba en Colombia, despliegue de ataques contra las mujeres en Afganistán y protestas en Melilla por la supuesta “discriminación” policial contra los marroquíes.

De todo como en botica y eso sin contar los titulares deportivos y de farándula (que de Iker y Sarita ya estoy hasta el gorro).

Total que del abanico noticioso no debería opinar nada.

Pese a vivir en España no puedo decir abiertamente que la policía es racista, porque soy inmigrante; porque este gobierno es más progresista que Woodstock, y porque quién soy yo para opinar si ni siquiera puedo votar.

Pese a ser colombiana, no puedo decir que no me apresuro a culpar a las FARC. No puedo decir que siempre me han parecido sospechosamente estratégicos esos atentados que exaltan el patriotismo y buscan fortalecer el plan de seguridad democrática. Curiosamente para este último atentado, se supo que la Policía se había retirado de los alrededores de Caracol hacía tres semanas y que, hace poco, fue detenido y liberado un hombre que llevaba 180 kilos de explosivos.

No, no puedo decir todo eso porque quién soy yo para opinar si estoy a miles de kilómetros del país y seguramente me la paso rascándome la barriga en la playa con un buen vino y unas olivas frescas.

Pese a entender muy poco lo que proclama el mundo talibán, no puedo decir que la tendencia mediática a condenar el “islamismo fundamentalista” parece perfecta para la mentalidad del estadounidense medio: “nuestras tropas no pueden marcharse de Afganistán. Las afganas han estado jodidas todos estos años, pero apenas ahora nos queremos dar cuenta. Necesitan nuestro apoyo armamentista”. Y no puedo opinar, porque no sé nada del Corán, no me mueven intereses bélicos y no asimilo ese modelo de ocupación.

¿Me callo la boca? Mmm… mejor no.

Sigo pensando que los últimos atentados en Colombia parecen estar bien sincronizados con los intereses gubernamentales.

Sigo creyendo que la policía española discrimina por motivos de raza y religión.

Y sigo rechazando la intervención militar oportunista en el Oriente Medio.

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6 comentarios en “Perdón, pero sigo opinando

  1. Me encanta tu blog. Me encanta la gente que se niega a contemplar lo que ocurre sin manifestar su opinión, ya no digamos darle altavoz a través de un medio de comunicación o blog. Sigue adelante, has ganado un lector, periodista español e inquieto, crítico e inconformista, cualidades que adivino de la autora que se esconde tras post como este. Un abrazo.

  2. Si. Coincido contigo. Sospechoso (mucho) lo de Bogotá.
    Y decido no callarme: ¡lo de el vino y las olivas despiertan en mí algo muy parecido a la envidia insufrible!”

  3. Ignoro quien lo dijo: Si te ausentas por corto tiempo muchas cosas cambiarán, si lo haces por un período más prolongado sólo algunas habrán cambiado; pero si tu regreso despues de mucho tiempo es a la nostalgia, notarás que todo sigue igual.

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