Los reinados siempre me decepcionan

Cada mes de noviembre nos paralizábamos frente al televisor analizando a cada candidata y teníamos nuestra libreta para anotar los puntajes de las reinas en sus desfiles. Hacíamos cuentas, calculábamos resultados y teníamos casi resueltas las cinco mejores “representantes de la belleza colombiana“… hasta que el jurado abría la boca y echaba por la borda nuestra noche matemática.

Cada año lo mismo: yo a mis escasos años, bostezando y aguantando el equilibrio para no caer dormida frente a la tele y el maldito concurso de la belleza colombiana decepcionándome. No ganaba la que, según las cuentas elaboradas por mi hermana y avaladas por mí, debía ganar. No. Ganaba la que según el jurado mejor respondía o mejor se reía o mejor les caía. ¡Qué se yo! Poco a poco el concurso de la belleza colombiana se fue transformando en una competencia de novias de narcos, en un casting para nuevas presentadoras gritonas y en una vitrina para cirujanos plásticos.

Y yo, ya grandecita, buscaba planes para evadirme del aburrido concurso de la belleza. Pero esa niñita que bostezaba frente a la tele, me jala del pelo y me obliga a ver las portadas para encontrar la foto de la ganadora. Siempre fue así.

Hoy también. La reina se llama Juan Manuel. Luce párpados tipo bótox, corbata roja y traje gris plata. De buena familia y mejores apellidos, la reina se expresa con soltura, repite un discurso de sobra conocido y encanta al jurado.

Sin sorpresas, Juan Manuel toma la corona y se dispone a hacer lo que se espera de él: licitaciones a medida; organismos de control bajo control, ejecuciones extrajudiciales en un cajón; generación de empleo con contratos baratos; olvido para las víctimas y perdón sin sentencia para los verdugos; dos liberaciones espectaculares al año, y un convenio comercial con cláusulas en inglés.

Mueve la mano como diciendo “hola”  nuestra querida reina; pero en realidad lo que dice es “olvídense de mí”. Ya reinará el séquito, bien entrenado y compuesto por los mismos viejos e inútiles conocidos.

Peluqueros, estilistas, diseñadores, publicistas y maquilladores… ¿Todos listos? El show va a comenzar…

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4 comentarios en “Los reinados siempre me decepcionan

  1. Un reinado efímero, gris, sin pena ni gloria. Apenas un interinato a la espera del retorno del Emperador. Es hora de ponerse las pilas para comenzar la resistencia y evitar que persistan en su perversa ambición.

  2. tanazultusombra dijo:

    ey!, le decía hace poco a un amigo, que era una pena que no fuéramos capaces de aprender de la historia de nuestros vecinos y tuviéramos tan poco dignidad. Él me explicaba que nuestros vecinos habían tenido que aprender su lección en carne propia, que era muy diferente haberlo vivido a haber escuchado de.

    PDTA: La conversación surgió por la letra de “Lo Estamos pasando Muy Bien” de Los Prisioneros.

    Saludos!

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