El arte de disculparse sin vergüenza

Harta como estoy de ver retroceder a mi Colombia, hoy no hablaré de elecciones. Me concentraré en un tema que me da vueltas desde hace varias semanas y que puede resultar igualmente asfixiante: ¿por qué no somos capaces de ofrecer disculpas?

Me explico con ejemplos concretos y reales:

  • El presentador deportivo Manolo Lama protagonizó un espectáculo bochornoso instando a los seguidores del Atlético de Madrid a dejar monedas a un indigente en Hamburgo. Pidió disculpas, sí, pero a su manera: “quería arrancar una sonrisa a esa persona que tanto lo necesita”, pero… los aficionados comenzaron a tirar móviles, tarjetas de crédito y bufandas. ¿Total? La culpa es de los otros, su buena intención es incuestionable.
  • Sarah Ferguson fue pillada in fraganti cuando prometía una reunión con su ex, el príncipe Andrés, a cambio de 500.000 libras. El pagador era un supuesto empresario que necesitaba favores de Andrés, como promotor de la industria y el comercio británicos. Sarah dice estar muy arrepentida, pero… resulta que la Corona Británica sólo le pasa 17.400 euros al año y todos sabemos que resulta imposible sostenerse con tan exiguos ingresos.
  • Y termino con mi ejemplo favorito. Elena Sánchez, directora de contenidos de Cuatro pidió disculpas por la  pésima transmisión del final de Lost:

“los subtítulos se desincronizaron; luego se congeló la señal. La tensión hizo que una persona del equipo se saltara un segmento. Aún así, creo que la emisión fue más que digna”.

No, no lo fue querida Elena. Fue terrible. Tú misma lo estás admitiendo, pero… ya se sabe que hay que dar una razón, una justificación cada vez que se ofrecen disculpas.

Es como si asumir los errores, con todas sus consecuencias, nos sumergiera en una categoría social inferior. Como si no fuera apropiado, decoroso o adecuado pararse frente a quien has ofendido y decirle: “la cagué”. Con todas sus letras. Hay que poner un pero… que suene bien, que explique al ofendido que sí pero que no, que mañana es otro día y que aquí no ha pasado nada.

¿Perdedores nosotros? ¡¡Nunca!!

Y así nos va. Los principales causantes de la crisis financiera en Estados Unidos y en Europa no están en la cárcel, no señor. Están ostentando altos cargos ejecutivos y disfrutando del rescate de sus gobiernos. ¿No me creen?

Ojo con este dato: Tetsuya Ishikama acaba de publicar el libro Cómo causé el colapso del crédito. El texto seguramente causa muchas risas entre sus amigos del club, pero no le hace ninguna a gracia a las cientos de familias que adquirieron las famosas hipotecas basura con las que el señor Ishikama hizo grandes negocios, aun sabiendo que eran “derivados financieros de alto riesgo”.

Así que, visto el panorama, ¿para qué nos preocupamos por los demás? Nuestros errores siempre podrán meterse debajo de la alfombra y ¡¡aquí no pasa nada!!

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7 comentarios en “El arte de disculparse sin vergüenza

  1. Querida Zulmas;
    ahora tendrás que disculparte por dejar de lado el tema de las elecciones en Colombia en un día como hoy, cuando debemos empezar a apretar a fondo a favor de Mokus que, sin ser el candidato ideal, es el menos malo y el que podría tener más posibilidades de disputar el trono a Jaime Santos.

    ¡Salsa y placer hasta vencer!

    Besos molestosos

    Enrique

    • Mi querido Enrique:
      Ya lo dije al comenzar esta entrada: estoy harta del tema…
      Harta de ver cómo se compraron votos a favor de santos, harta de ver tanta indiferencia y harto de tanto abstencionismo. Y me callo, porque se me sale la bilis…
      Estoy apachurrada, pero sé que la vida sigue y que moriremos de pie!

  2. Linda dijo:

    Te entiendo. A veces es mejor callar por salud.
    A la Ferguson y el clan de vividores les digo: ¡Trabajen como el resto de los mortales!

  3. Andrés dijo:

    Excelentes ejemplos que, en este dia post electoral, sólo nos confirman la mugre que alcanza a veces la condición humana… Primer mandamiento de la mugre colombiana y universal: El vivo vive del bobo (sinónimo de honrado, según la Academia Locombiana de la Lengua)

  4. En el clavo, has dado en el clavo. Ahora sólo hay que clavarlo de verdad. Me duele ver la falta de conciencia ante situaciones claras de desinformación que dominan nuestra sociedad. Si de verdad pensamos que los Social Media sirven de algo debemos hacer uso de ellos, aprendiendo su uso. Utilizándolos con imaginación si, pero también con inteligencia. Los poderes no pueden seguir mofándose de todos nosotros, al menos, por una sencilla razón. Nosotros somos quienes les pagamos sus sueldos. Saludos

  5. Fuerza mi querido Gregor!! Una prueba de que somos más poderosos que cualquiera es que podemos apagar la tele cuando nos dé la gana…

  6. Querida Zulma. Comparto tu hastío por ese deporte del desplazamiento de la culpa. Comparto tu hastío por la incapacidad de nuestro país de sacudirse su mugre. Comparto tu hastío.
    ¡Qué bueno es leerte!

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