Que lean los niños, y las niñas también!

Imagen tomada de elchupete.com

Ganas de distraerse y tiempo para no pensar. Ingredientes suficientes para dejarse llevar por las estanterías de la librería y toparse, de frente, con los textos infantiles. Siempre me ha fascinado verlos, ojearlos, envidiarlos… libros para tocar, para dibujar, para mojar, para tirar y deshojar… Y entre tanta ensoñación y tanto maravilloso desplegable que inventan hoy en día para captar la atención infantil, dos títulos llamaron poderosamente mi atención: “Cuentos para niños” y “Cuentos para niñas”.

Mmmm? ¿Quiere decir que hay lecturas especiales para ellos y lecturas especiales para ellas? Los títulos así lo insinuaban, pese a que yo creía estar en el siglo XXI. ¿Cómo se clasifica si un cuento es para niño o para niña? Por supuesto la solapa femenina era rosada y la masculina, azul. ¡Que no haya lugar a dudas, por favor!

Tomé con cuidado una sillita (amarilla), reservada para los pequeños lectores (y lectoras!) de la sala, y me senté al lado de una madre que aplaudía con entusiasmo cada nuevo descubrimiento literario de su hijo.

Pero no nos distraigamos. A lo que vamos. Tomo mi libreta y comienzo a tomar nota de los índices de cada ejemplar. No los escribí todos, porque eran más de veinte y porque la dependienta me miraba con cara de agente secreta. Así que, rauda, anoté:

Los libros para niños son: El gato con botas, El lobo y los 7 cabritos, Jack y las habichuelas gigantes, La bufanda perdida, El oso cantor, El señor Ardilla no quería dormir, don Bigotes, Pedro y el dragón, el Patito feo y Caperucita Roja.  

Los libros para niñas son: Verdezuela, El príncipe sin voz, La bella durmiente, La rebelión de los juguetes, La muñeca Esmeralda, La bruja Olivia, Jimbo vuelve a casa, Blancanieves, El príncipe encantado y El árbol de las monedas de oro.

¿Conclusiones sexistas? Aunque en los libros para niñas priman los príncipes y en los libros para niños, prevalecen los animales, no hay un esquema “chico aventurero, chica desvalida” que me permita deducir una pauta que fortalezca los roles de género desde la infancia. ¡Para eso ya está la televisión, claro! Mal haría la editorial de estos cuentos en sustituir el noble oficio de perpetuar el patriarcado. Yo creo, en mi ingenuidad, que lo tiraron a suertes y si caía cara, ese cuento iba para la tapa rosa y si caía sello, se quedaba en la tapa azul…

¡Pero en fin! ¿no se supone que hemos avanzado mucho en la edición de cuentos infantiles como para volver a la tontería de historias aptas para ellos e historias aptas para ellas?

Hace poco, cuando el Ministerio de Igualdad lanzó la campaña “Educando en igualdad” se desató una gran polémica porque, al parecer, se querían vetar los cuentos clásicos. Decían sus detractores que estas historias reforzaban los estereotipos. Y yo no estuve de acuerdo en atacar los cuentos tradicionales (aunque algunas amigas feministas me lo reprocharan). ¿Por qué? ¿Me volví idiota por esperar que el príncipe salvara a Blancanieves de una muerte segura en medio de siete enanos mineros? ¡No! (o eso creo).

Como bien dijo Elvira Lindo en una de las columnas que atizó la polémica: “tengan un poco más de respeto por los juegos de niñas. Que jugar a casitas, a mamás o leer historias de amor no nos hace ni tontas, ni putas, ni sumisas. ¡Sumisa yo!”

Pero ojo: que los niños tampoco se volverán estúpidos (ni maricones) si se acercan a La bella durmiente.

Un poco de cordura, por favor: ni tapas rosas y azules para diferenciar lo que deben leer ellos o ellas ni tijeretazo a los finales felices de “comieron perdices”…  Todo en su justa medida.

Mientras más y de todo lean los niños y las niñas, podremos esperar un mejor criterio de sus cabecitas a lo largo de la vida…

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7 comentarios en “Que lean los niños, y las niñas también!

  1. Andres Rpo dijo:

    Mmm, suena feo eso de un libro no los va a hacer maricones. ¿Cuándo se van a generalizar los cuentos infantiles con dos príncipes? ¿Llegará el día en que a Caperucita la salve una valiente leñadora? ¿Un man le podrá dar el famoso y convertidor beso al sapo? Eso si sería normalizar…

  2. Linda dijo:

    Que lean, que es lo importante, pero sobre todo que los padres, abuelos, hermanos… dediquemos más tiempo a hacerlo con ellos, a contagiarlos del placer de descubrir historias.
    ¡Muy bueno Zul!

  3. Diego dijo:

    ey!, creo que ese tipo de clasificaciones (libros para niñas – libros para niños) subestiman a los niños, los de los prejuicios no son ellos somos nosotros. Además es como si entonces los niños de América Latina no pudieran leer las historias de Anthony Browne o cualquier otro autor extranjero, o a un niño de otro país, o de otra lengua se le privara de las lecturas de Jairo Aníbal Niño o Ivar da Coll entre otros muchos. Por último comparto la posición de lo importante es que lean con un familiar o un amigo que este dispuesto a compartir un rao de imaginación con el niño.

    Bonito post!!

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