¡Esa calavera que hacía equilibrios!

Flickr JBecerra

Venía yo pensando en cómo se dirá “frustrado” en catalán, cuando una calavera roja y brillante se instaló delante de mis ojos. Era una inmensa calcomanía pegada en la tapa de un notebook. La imagen me turbó y me desacomodó de mi asiento en el metro. Y no tanto porque se tratara de una calavera diabólica (que también) sino por el personaje que se esforzaba por mantener el equilibrio para leer su pantalla, para que no se le desajustara el USB con el que se mantenía conectado a Internet y, por supuesto, para no caerse.

El hombre en cuestión rozaba los 50, vestía completamente de negro (pantalón, camiseta, chaleco, zapatos) y además de una curiosa calavera plateada que adornaba la hebilla de su cinturón, traía unos parches de lo más interesantes sobre el chaleco. Uno con el número 666 rozaba su inmensa panza, otro con unos rayos amarillos como de tormenta inminente sobresalía en el costado izquierdo; otro más ponía “Patrol Squadron” y uno más pequeño, al lado derecho, era  un as de picas.

El hombre seguía absorto en su lectura (pese a que seguía de pie y el metro en marcha). Y mientras él leía, yo me detenía en lo mejor de su atuendo: el estampado de su camiseta. Estoy casi segura de que era ella: Dita Von Teese. Con cara de niña mala, claro, y con una especie de cadena entre las manos, pero podría jurar que era la Dita hecha cómic para desdibujarse en esa inmensa panza.

Debo decir que la pinta de metalero ochentero del señor me conmovió. Se diría que había detenido el tiempo a su medida, pero lo había ajustado todo a sus necesidades modernas: un notebook debidamente conectado a Internet y una diva postmoderna con ínfulas de estrella de los 40 pegada a su camiseta en forma de muñequita.

Y cuando ya llegaba a un sentimiento casi maternal, estuve a punto de gritar: “¡Frustrat”! Porque me acordé de que así es como se dice frustrado en catalán.

Y volví a mi asiento del metro,  me devolví a mis pensamientos más banales y reabrí el periódico en el punto en el que lo había dejado: “Gordon Brown pierde las elecciones”. ¡Un frustrat más!, pensé. Y me dí cuenta de que el periódico venía plagado de ellos. Desde la página más internacional hasta la más local, puros frustats por motivos varios: Ángel Gabilondo, Mariano Rajoy, Juan Manuel Santos, Manuel Pellegrini… y ninguno con calavera a juego para evitar el naufragio…

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Un comentario en “¡Esa calavera que hacía equilibrios!

  1. Ánimo!
    Mi calavaera de ‘frustat’ tendría que ser una máquina de escribir o un ‘canillita’ de esos que suelen repartir el diario en Lat.Am. Pero no tengo una chaqueta fija de metalero ni un atuendo que me ata a una época concreta… la vida es una y hay que vivirla con la bueno y lo malo.

    Saludos a los lectores de La Prórroga!

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