Baby Sicarios visto desde España por una colombiana

El viernes 23 de abril a las 11:30 de la noche, el canal de televisión Cuatro estrenó el programa de reportajes REC con una incursión en el mundo del sicariato colombiano. El trabajo, titulado Baby Sicarios, fue visto por 1’567.000 personas y, a menos que te metas a YouTube, ya no podrás encontrarlo en la página web oficial de Cuatro.

Lo han retirado. No porque consideren (como yo) que el  título es horroroso, sino porque en Colombia se encendieron las alarmas y las autoridades de la ciudad de Pereira consideran que se trata de “un burdo montaje basado en entrevistas amañadas y testimonios mentirosos”.

Vamos por partes. Baby Sicarios ofrece testimonios de tres menores de edad recluidos en un centro de reeducación de Pereira.  Según David Beriain, autor del reportaje, ni los niños fueron inducidos a mentir con falsas promesas de trabajo en el exterior ni las autoridades desconocían el objetivo de su trabajo. Pero la periodista colombiana Ángela María Villegas dice que no. Que los mismos niños reconocieron haber mentido ante las cámaras españolas porque les pidieron que exageraran con sus testimonios.

Lo cierto es, según el diario El Otún, que “ninguno de los tres menores es o ha sido sicario: uno está acusado de hurto agravado, otro de extorsión y el tercero de cómplice de un homicidio”.

Todo esto lo cuento desde la barrera, desde mi sillón viendo el reportaje y leyendo, por Internet, las reacciones en Colombia. Y debo confesar que tanto el reportaje como las reacciones me dejaron aplastada en el sillón.

Hay varios hechos comprobados y aterradores: son menores de edad que crecen en un entorno que no favorece ni su permanencia en el sistema educativo ni una perspectiva de futuro más allá de la de ganar dinero rápidamente.  Pero a la Alcaldía de Pereira le preocupa más la imagen que deja su ciudad en el exterior y al canal Cuatro le preocupa que su periodista sea acusado de coacción y  malas prácticas.

Que sí, que hay que aclarar por qué se emitieron las caras de los menores, por qué se les califica de sicarios y por qué la Alcaldía no ofrece su visión del tema en el reportaje.

Pero también habría que preguntarse por qué unos menores de 18 años tienen acceso a armas de fuego, por qué desprecian la vida con tanta desfachatez, por qué les parece tan divertido hablar de matar y morir jóvenes ante una cámara de televisión… es decir, por qué el pudor o la vergüenza o como quieran llamarlo no figura entre sus parámetros. Por qué, en suma, la honestidad, la legalidad o el esfuerzo, no aparecen entre sus valores cotidianos.

Y me llamó la atención algo que dijo Daniel Samper durante la tertulia posterior a la exhibición del reportaje: ¿por qué no entrevistan también a los vecinos de estos niños que sí van al colegio, que sí piensan en otras opciones de vida más allá del matar por dinero? ¿Por qué en un mismo reportaje no se abordan las dos caras de la moneda? (porque no da tanto morbo, ya sé).

El caso es que todo esto lo viví en la Medellín que yo crecí y me da mucha rabia que nos sigamos rindiendo ante las evidencias de un sistema educativo inoperante y no nos demos golpes de pecho por la ineficacia de nuestras estructuras sociales, que no nos preocupe que sigamos dándole más valor al dinero fácil y rápido que ofrece el narcotráfico y no a las nulas oportunidades de progreso que ofrecen nuestras ciudades…

Nos siguen desvelando más las formas que el fondo y así nos va… 

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3 comentarios en “Baby Sicarios visto desde España por una colombiana

  1. Tienes toda la razón Zulma. El reportaje me parece el mismo que he visto antes, con el manido y consabido tema de la violencia. Nosotros, que venimos de ese lado del mundo, intuimos las causas de esa violencia, pero el tipo de periodismo practicado por Cuatro (si se le puede llamar así) sólo entiende de raiting y morbo.

    Pero yo quiero ir más allá de tu comentario, porque a raíz de la polémica, Cuatro emitió un comunicado aclarando lo siguiente:

    “Ante algunas informaciones emitidas en algún medio colombiano, con eco en medios españoles, en referencia al reportaje “Baby Sicarios”, con el que se estrenó Reporteros Cuatro REC el pasado viernes, Cuatro manifiesta:

    Que se reafirma en la absoluta corrección profesional del trabajo de sus reporteros, siendo absolutamente falso que se coaccionara o se pagara a los niños para aparecer en el reportaje o hacer declaraciones.

    Respecto a la violación de la ley del menor colombiana, hay que considerar que el reportaje se emite en España y que Cuatro ha bloqueado la imagen en Internet para evitar el acceso desde aquel país”.

    Los de Cuatro deberían saber que aquí también hay una ley que obliga a proteger a los menores. Con ese argumento, cualquier delincuente podría alegar inocencia diciendo que ha delinquido en otro país.

  2. El objetivo periodístico era claro: menores armados, menores que digan abiertamente que han matado o están dispuestos a hacerlo. Punto. La complejidad de la realidad no les interesa. Blanco y negro, buenos y malos. Tanto es así que el domingo en la revista de El País dieron amplio despliegue a la prostitución en Pereira.

    ¿Cuál fue el enfoque? Ellas son víctimas, pero hay una ONG (siempre el ángel salvador) que las protege y las libera del mal. No critico la presencia de las ONG, al contrario: sé que llegan hasta donde el Estado no puede o no quiere llegar, lo que critico es el manejo tan frívolo de un tema complejo, difícil y preocupante.

    No me importa la mala imagen de mi país. Ya pasé por ahí hace rato. Me importa que realmente solucionemos nuestros problemas pero no escandalizados por el qué dirán de España…

    Por cierto, un buen ejemplo de periodismo (de guerra, de nuevo en mi COL) fue el documental emitido el domingo en la noche sobre los desplazados. Se titula “Retratos de la Colombia en guerra”: http://www.rtve.es/noticias/20100429/retratos-colombia-guerra/329521.shtml

  3. Comparto contigo el sentimiento de rabia cuando en nuestros países intentan tapar el sol con el dedo (o se tiran de los pelos) por lo que se dice de ellos en España. Pero igualmente me indigna que en España siempre se vea la paja en el ojo ajeno. Por ejemplo, también leí el artículo sobre la prostitución en Pereira, que me parece más de lo mismo (qué quieres que te diga). Pero me hice una pregunta: ¿El País no es uno de los medios de comunicación que publica anuncios publicitarios de prostitución? ¿Tras esos anuncios no operan mafias dedicadas a la trata de blancas?

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