Mi derecho a creer en la democracia

Foto: Revista Semana

El 14 de septiembre del año pasado declaré rotundamente, en este mismo espacio, que no votaría. En aquel momento estaba (y sigo estando) muy decepcionada con el sistema político colombiano y sobre todo, con la gestión gubernamental. Los falsos positivos, unidos al despilfarro de los créditos de Agro Ingreso Seguro y a las compras de cuotas burocráticas a cambio de apoyos para una segunda reelección presidencial, me producen tantas náuseas como la idea de un uribismo perenne e inevitable. Así que me planté cara a mí misma y me dije: no votarás. Aunque te pique la mano, no participarás en estas elecciones.

Para muchas personas este razonamiento podrá sonar infantil, pero para mí es una cuestión de principios incuestionables. Mi papá me grabó tan adentro la importancia del derecho a elegir, que no concibo utilizar mi cédula para otro acto más loable como el de hacer valer la democracia.

Seguramente por esa convicción y porque la Corte Constitucional echó para atrás el referendo reeleccionista (y porque también leí por ahí que cambiar de opinión es sinónimo de inteligencia), hoy me retracto y digo en voz alta: ¡Sí, quiero!

Y después de mucho pensarlo y de darle vueltas a la Silla Vacía, me decido por Mockus y Fajardo. Son muchas las razones que me llevan a entregarles mi confianza, pero sobre todo me decido por coherencia. Les faltará “colmillo retorcido” para bregar con tanta mala hierba enquistada en el panorama político, pero quiero creer que les sobra rectitud y que están sinceramente comprometidos con los cambios estructurales que exige el país.

Supongo que en estas elecciones veremos más compra de votos que nunca. Intuyo que asistiremos, una vez más, al canje de almuerzos, camisetas y ladrillos por buses llenos de electores. Imagino que escucharemos historias absurdas de traslado de cédulas y me aventuro a pronosticar una victoria apabullante de la U en la Costa Caribe y en las veredas más entrañables de nuestra geografía.

Pero también reivindico mi derecho a imaginar este escenario con una segunda vuelta sorprendente, inesperada y reveladora. Quiero creer. Necesito pensar que una segunda vuelta con Mockus y Fajardo nos devolverá la esperanza en la democracia, ésa que tanto me enseñó a amar mi papá.

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2 comentarios en “Mi derecho a creer en la democracia

  1. Carolina Osorio dijo:

    Pero Zulma!!! Cómo que no pensabas votar??? Si no votamos, no podemos quejarnos…
    Qué bueno que la pataleta te duró poco y ahora, no sólo vas a votar, sino que vas a votar bien, jejejej YO TAMBIEN QUIERO CREER…
    Hace un mes, decia… Rico pensar en Mockus, pero, para qué perder el voto?
    Y mira, ya va de segundo en las encuestas…
    Hay que hacerle campaña, hay que llevar el mensaje del partido verde a todas partes, porque ellos no tienen maquinaria pero si gente buena apostándole a un mejor futuro para Colombia.

    Tengo que hablar contigo, es mas… ya mismo te mando un correo.

    Exitos!!!
    CAOS

    • Nunca he sido muy partidaria del “voto útil”. Uno tendría que dejarse llevar por los instintos y darle su confianza a quien más le guste. En este caso, pues me voy con los “profes”…

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