¿Cómo se cubren elecciones desde una silla?

Como si se tratara de un concierto de rock y no de un proceso electoral, la acreditación que recibí para trabajar el 14 de marzo rezaba así en su primer párrafo:  “el equipo periodístico deberá permanecer en el espacio destinado para la PRENSA dentro de la Escola Pia Nostra Senyora”.

La Escola fue el lugar elegido por el Consulado de Colombia en Barcelona para adelantar las elecciones. Se trata de un auditorio con espacio suficiente para mesas, electores, veedores y jurados. Al fondo, en una especie de tarima, había unas sillas dispuestas para los periodistas acreditados. “De manera que sí hay un lugar para la prensa”, me dije bastante sorprendida. Era la primera vez, en tantos años que llevo cubriendo elecciones (colombianas y de diferentes países suramericanos) que veía un lugar expresamente diseñado para que los periodistas hiciéramos nuestro trabajo, cómodamente sentados.

Ni puedo, ni quiero ni entiendo que se pueda cubrir un evento de esta forma. Así que para no interrumpir el proceso de votación de ningún ciudadano, salí del recinto. Ya en la calle, afuera de la Escola, hablé con algunos votantes.

“¿Cómo le pareció el tarjetón?”, “Qué opina del recinto elegido por el Consulado?”, “Se sintió informado para acudir a esta cita electoral?”, “Cree que las campañas políticas se ocupan de los colombianos en el exterior?” Estas fueron algunas de las preguntas que surgieron en las conversaciones con los ciudadanos y con las cuales pensaba configurar mi crónica.

Pocos minutos después, un funcionario del Consulado salió a preguntarme qué estaba haciendo. “Trabajando”, le contesté. Entendí que incomodaba cuando el hombre continuó increpándome con frases del tipo:  “¿sabe el vicecónsul lo que estás haciendo?”, “no puedes hacer preguntas”, “tienes que estar en el lugar destinado a la prensa”…

Pues no. Estoy en la vía pública y aquí puedo preguntar a quien yo quiera. Estoy haciendo mi trabajo sin entorpecer el proceso electoral, sin preguntar por quién vota o no la gente (además que tampoco me interesa) y estoy ejerciendo mi derecho a informar con el mismo derecho que tiene la gente a responder o no a mis preguntas o a negarse a ser fotografiado.

Por supuesto, también al fotógrafo le dijeron que no podía trabajar dentro del recinto. ¿Entonces? ¿Cómo se supone que vamos a registrar la jornada? ¿Cómo vamos a comprobar las quejas de la gente respecto a la débil iluminación del recinto, sobre todo en los paneles donde se pegaron los tarjetones con las caras de los candidatos?

Pese a las malas caras de algunos funcionarios del Consulado y a que alguno de ellos se nos pegó como lapa para ver qué hacíamos o por dónde nos movíamos, mi fotógrafo y yo decidimos seguir trabajando como lo hemos hecho en tantas y tantas jornadas electorales.

Y es que, aunque algunos funcionarios públicos sueñen con que los periodistas trabajen como lo haría un gabinete de prensa al servicio de un gerente, la cosa no funciona así. Los límites los marca el interés público de la información y hasta donde yo sé,  el gobierno es un tema público. Los estados todavía no son empresas privadas (aunque algunos aspiren a convertirlas en eso)  y los ministros, congresistas y hasta el mismo presidente son funcionarios públicos, elegidos mediante votación.

Que no ejerzamos todos nuestros derechos más allá del voto es un error nuestro, sí. Una bobada a la que estamos acostumbrados, pero de ahí a pensar que el cubrimiento de unas elecciones se hace desde una silla, en palco de honor, hay un trecho muy grande.

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9 comentarios en “¿Cómo se cubren elecciones desde una silla?

  1. Felipe dijo:

    Muy buena crónica Zulma. ¿Sospechoso lo de luz tenue en un lugar tan estratégico? O simple casualidad combinada con un toque de torpeza.
    Felicidades y saludos

    • No quiero ser tan suspicaz. Prefiero pensar que hubo torpeza logística… En todo caso, lo que sí es cierto es que éste no será el lugar para las elecciones presidenciales, y no precisamente por las quejas de los ciudadanos, sino porque el lugar va entrar en proceso de remodelación…

  2. Saulo dijo:

    Excelente artículo! Yo me fui con la intención de tomar una que otra foto o videito al consulado en Frankfurt y pregunté formalmente si estaba permitido tomar fotos y el personal no sabía. Después me dieron razón del cónsul quien no estaba de acuerdo con el asunto. Así que también sali a la calle a esperar pero no fue mucha gente.

    Analizando la situación los votantes en Alemania solo pueden dejar su voto o en la embajada en Berlin o en uno de los 3 (!) consulados colombianos existentes: en Frankfurt, Hamburgo o Bremen.

    Las competencias correspondientes segun información de la página de la embajada de Colombia están repartidas de la siguiente forma:

    El consulado de Frankfurt atiende a los colombianos residentes en los estados federados de Hesse, Baden-Wurttemberg, Renania-Palatinado, Saarland, Turingia, Bonn, Renania del Norte-Westfalia y Baviera.
    El consulado de Hamburgo atiende a los compatriotas de los estados federados de Hamburgo, Baja Sajonia y Schleswig – Holstein.
    El consulado de Bremen atiende a su vez a los de la ciudad/estado de Bremen

    La distribución geográfica de los consulados no ayuda a que los compatriotas se animen a votar. Como te imaginarás para muchos ir a votar aquí es más que un paseo. Pues el que viva a horas del próximo consulado o de la embajada lo pensará dos o más veces antes de ir a depositar su voto. La representación diplomática en Alemania es tristemente pobre. No sé cómo sea en otros paises de Europa, pero queda claro que con solo cuatros puntos de votación muchos votos sencillamente no llegan a las urnas.

    • Gracias por compartir tu experiencia, Saulo.
      Tanto hermetismo con la prensa deja mucho qué pensar.

      La verdad es que detrás de este “incidente electoral” lo que se revela es el abandono en el que vivimos los colombianos en el exterior. Somos el 10% de la población total del país y el dinero que enviamos a nuestras familias representan el segundo renglón de la economía, pero para la clase política no existimos.

      Las campañas prácticamente no se sienten y las propuestas de quienes dicen representarnos no se concretan en reducción de tarifas consulares o apoyo en procesos judiciales o, por lo menos, presupuesto para más actividades culturales.

      En fin! que el tema da mucha tela qué cortar y mientras tanto, no sabemos los resultados de nuestras propias votaciones

  3. No me extraña lo que te ha ocurrido, porque nos sucede a todos. En el mundo actual es evidente que el primer poder de un Estado es el económico. El segundo es el poder fáctico, que se lo obtiene controlando la información y los medios de comunicación.
    ¡Ánimo! No hay que dejarnos pisar.

    • Qué bueno encontrarte por aquí, Jaime!!! Gracias por el comentario. Tienes toda la razón: ¿supiste del cierre de la revista Cambio? Fue exactamente el ejercicio del “poder fáctico”…

      • Sí Zulma, supe lo de Cambio. Es tremendo lo que sucede en todos los lugares. En Ecuador han sentenciado a tres años de cárcel a Emilio Palacio porque escribir un artículo de Opinión en Diario El Universo. Así vamos…

  4. Pala dijo:

    Somos expertos en autocensurarnos en el ejercicio de nuestros derechos.
    Me corre un frescor al imaginar la cara de los funcionarios del consulado.
    ¡Ni más faltaba! ¿Qué se creen?

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