El escalofrío que deja el Ayuntamiento de Vic

 

Me propongo un ejercicio: leer los comentarios que dejan los internautas en los artículos sobre Vic. Estoy asustada.

La vehemencia con que la mayoría defiende la decisión de este municipio catalán de impedir el empadronamiento de los extranjeros que no muestren un visado, es irritante. Y no sólo porque caen en el juego político que propuso la Alcaldía de Vic desde un principio, sino porque esgrimen argumentos cargados más de prejuicios que razonamientos. Voy por partes.

El Alcalde y su equipo de gobierno interpretan a su manera el artículo 25 de la Ley de Extranjería, que determina las condiciones en las que puede entrar un extranjero a España: con pasaporte visado, con permiso de residencia y/o con autorización de trabajo. Hay otros supuestos, pero en términos generales estos tres son los más comunes.

Dice el Ayuntamiento que si un extranjero quiere empadronarse en Vic deberá acreditar esta documentación y anexando, por supuesto, un contrato de alquiler o propiedad de la vivienda donde pretende residir. Inmigrante sin visa no podrá empadronarse aquí.

¿Y qué tiene qué ver el empadronamiento en una localidad con la situación administrativa del extranjero? Nada. Según la Ley de Bases de Régimen Local “toda persona que viva en España está obligada a inscribirse en el padrón del municipio en el que resida habitualmente”, con independencia de su nacionalidad y su situación administrativa.

Con este listado actualizado, cada municipio establece sus prioridades presupuestales en materia de servicios sociales y garantiza el derecho universal a la educación y a la salud de sus habitantes.

Punto y aparte. El control de fronteras es responsabilidad del Estado, no de los municipios. Por lo tanto, si un extranjero entra de manera ilegal a España le corresponderá al Ministerio del Interior indagar por su situación administrativa y aplicar la ley. Los ayuntamientos no tienen competencias en esta materia.

Por otra parte: ¿cuántos nuevos inmigrantes están llegando a Vic? ¿Cuál es esa oleada tan preocupante que anima a tomar esta determinación sin precedentes? Me atrevería a afirmar que ninguna. Pero como de cifras se vale la argumentación, tomo las mismas que ofreció el Ayuntamiento para justificarse: del 15 de noviembre al 15 de diciembre de 2009 se empadronaron aquí 127 personas, siete de las cuales presentaban irregularidades en su documentación y finalmente fueron cuatro las que no pudieron identificarse correctamente. ¡Cuatro! Es decir, el 2% de los famosos “nouvinguts”.

Ahora bien, ¿cuántos extranjeros se han devuelto a sus países de origen en el último año por la falta de trabajo? Seguramente muchos más que cuatro. Y tal como me comentaba Sandra Basto, de la asociación de colombianos en Vic: “la gente ya no está ilusionada con venir a España, ya sabe que las cosas aquí están mal y no se arriesgan a viajar”.

Y no se arriesgan a que los devuelvan del aeropuerto.

Pero continuando con el ejercicio de leer los comentarios de las notas que circulan en Internet, me entran escalofríos: a los internautas no les preocupa tanto el inmigrante latinoamericano o, por lo menos, no lo reconocen abiertamente como amenaza. Hablan de “chinos”, “moros”, “musulmanes” y “negros” con un tono tan insultante que pareciera que se están organizando en una neo-cruzada. Tal vez la misma que la Liga del Nord está liderando en Italia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s