No te creo, Cris

Vivir en España te obliga a “mamar” fútbol. Aunque no te guste, tienes que aguantar que los medios de comunicación den constante cuenta de los multimillonarios fichajes, de las diversas copas que se disputan a lo largo del año, de las posibilidades de tal o cual equipo. Tarde o temprano terminas enterándote, empapándote… Y aunque no entiendas mucho de la terminología, eres capaz de deducir que en la Liga que acaba de comenzar compiten los mejores (y los más caros) futbolistas del momento.

Tengo que admitir que hasta hace pocos años a mí no me gustaba para nada el ‘deporte rey’. No le encontraba gracia, no me emocionaba. Sin embargo, cuando convives con una persona que sabe tanto sobre el tema y sobre todo, que vibra hasta los nervios con cada movimiento del balón, terminas por contagiarte y sobre todo, por interesarte. El amor tiene estas cosas inexplicables…

Si a esto agregas que vives en el país campeón de la Eurocopa y que aquí no hay mejor tema para romper el hielo que el fútbol, pues inevitablemente terminas salpicado.

El caso es que hoy El País Semanal trae una entrevista con el ‘balón de oro’ y fichaje más caro de la historia (94 millones de euros): Cristiano Ronaldo. Seguidamente, ofrece un reportaje de John Carlin sobre la Liga que se avecina.  ¡Qué estimulante contraste periodístico!

Ronaldo insiste una y otra vez en que es una “persona normal”. Se esfuerza por convencernos (y pareciera que convencerse a sí mismo) de que la industria multimillonaria que lidera no lo convierte en un ser extraordinario. Que le encanta el gimnasio como a cualquier chico de su edad, que pasa el tiempo con su familia como cualquier hijo decente, que tiene los pies sobre la tierra. ¡¡Como si fuera el vecino, pues!! 

Yo no logro entender ese afán de los archifamosos por mostrarse como “normales” y utilizar constantemente esa palabra, “normal”, para rebajarse a la condición de terrenales y de mortales.

No te creo, Cris. No me creo tu afán de “normalidad”. Eres un buen jugador de fútbol, eres un mal perdedor (y eso lo admites en la entrevista) y sobre todo, eres un joven multimillonario que no necesita dárselas de humilde, porque no te pega, porque para qué. Tú mismo dices que no te parece obsceno lo que se te paga, que “cada uno tiene lo que se merece”. Pues entonces, sé consecuente: no te las des de “normal” porque aceptas que te mereces millones de euros al años y haz lo que se te pide: chutar bien la pelotica, dar la pelea en la cancha, no frente a las cámaras.

P.D. Y siguiendo con la revista futbolera de hoy:
¡Qué magnífico reportaje el de Carlin!
Como siempre, el inglés nos deslumbra con sus magníficas
descripciones y por supuesto, con su fina ironía.
Incluso a quienes no les guste el fútbol,
se los recomiendo como lectura: http://cort.as/2CN
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