La construcción cotidiana de los recuerdos


Es sorprendente que cada día encontremos cosas, situaciones o personas que nos alegran sin mayores esfuerzos. Cosas, situaciones y personas que la mayoría de las veces dejamos pasar de largo, como si siempre fueran a estar para admirarnos con su presencia. Pasamos por ahí, indiferentes, con la cabeza puesta en tantos frentes que cuando topamos con uno de estos maravillosos, pero simples momentos sorprendentes, se nos frena el reloj. Paramos en seco y descubrimos que en los pequeñísimos detalles está la diferencia que nos deja huella.

Eso me paso esta semana cuando, mirando nada y caminando muy deprisa, me topé con Jacaranda Mimosifolia. Sólo ver el nombre ya me robó una sonrisa. Cuántas veces he cantando o he leído la palabra jacarandosa y no había reparado en la alegría que me transmite. Y luego está lo de Mimosifolia, que es como de mimo, de carantoña. Y para rematar, miro hacia arriba y revivo escenas de mi infancia. Ese árbol, que tantas veces he visto y del que no sabía el nombre, no es otro que el de las hojitas casi redondas, separadas unas de otras por milímetros y que podías despellejar pasando rápidamente el índice y el pulgar.

Dicen que el olfato es uno de los sentidos que nos trae más recuerdos a la memoria y yo diría que también el tacto. ¡Robarle las hojas a esas ramitas era muy placentero!

Pocos días después, otra escena me reconcilió con esta ciudad. Una mujer boliviana y su hija, como de cinco años, saludaban efusivamente a un anciano catalán en la Plaza Rovira i Trias. Conversación larga de quienes se conocen de tiempo atrás, muchas sonrisas y muchos recuerdos para aquellos que saltan a la conversación pero no están para compartir ese instante perfecto de su día.

Escenas como ésta me ratifican que los políticos, que tanto se llenan la boca hablando de integración, no tienen ni idea de qué se trata eso. Nosotros sí. Evocamos recuerdos lejanos con un árbol plantado aquí y saludamos sinceramente a la gente que aquí nos ha acogido entre sus afectos.

Anuncios

Un comentario en “La construcción cotidiana de los recuerdos

  1. Anna dijo:

    Por los despistes cotidianos que nos llevan a tropezar con lo cotidiano y nos devuelven al presente con aroma de siempre. Gracias por tropezar y por sentarte a escribir. Por los muchos y enriquecedores encuentros que nos despara esta ciudad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s