La vergüenza salió barata…

¿Qué tipo de vida defiende la jerarquía de la Iglesia Católica? Me lo pregunto siempre que encuentro noticias relacionadas con la pederastia protagonizada por sacerdotes, la prohibición del condón, la negación del holocausto y la oposición a cualquier aborto, sea cual sea su justificación.

¿Qué tipo de finanzas defiende la jerarquía de la Iglesia Católica? Eso sí me queda claro. Aquellas que protejan sus intereses. Nada más por poner un dato actual: la Iglesia irlandesa apenas ha corrido con el 10% de los más de 1.200 millones de euros abonados por la República de Irlanda a 12.500 afectados por el informe que revela que más de 400 religiosos y religiosas y un centenar de seglares abusaron física y sexualmente de 25.000 niños y niñas en escuelas, orfanatos y centros para enfermos mentales.

Que ¿por qué pagan sólo el 10%? Porque curiosa y acertadamente, la jerarquía de la Iglesia Católica firmó un acuerdo con el gobierno de Dublín en 2002 para no comprometerse a pagar más porque -según alegan- los centros educativos y sanitarios eran públicos y las órdenes religiosas sólo los estaban regentando.

¡Qué perspicaces! Y tanto sabían de los abusos que para elaborar el informe, que salió a la luz este mismo mes, los prelados exigieron que no se publicaran los nombres de los pederastas. Sólo así colaboraron con la investigación.

Ya sé que parece inútil lanzar voces de protesta contra una institución tan poderosa y antigua como ésta. Ya sé que suena como retórica adolescente y rebelde del que no quiere ir a misa, pero no puedo dejar de ofenderme frente a estas verdades. A mí me educaron en un colegio católico y me enseñaron mil cosas sobre la Biblia, sobre Jesús y sus milagros. Crecí viendo en la tele a un Papa que se rodeaba de masas y hablaba varios idiomas.

Con el paso de los años comprendí que aquel señor tan carismático era enemigo de la Teología de la Liberación y politizaba cualquier mensaje pastoral que llevara las palabras pueblos, solidaridad y trabajo. Eso le sonaba a comunismo y lo quemaba en una hoguera como sus recuerdos de la II Guerra Mundial. También entendí que su sonada diplomacia no era más que una propagación de las ideas más radicales de la derecha política y religiosa.

Estaba en todo su derecho, claro. Era el jefe de una empresa y la manejaba como quería, pero se alejaba cada vez más y más de lo que yo creía que era el catolicismo. El mensaje reconciliador y solidario de Jesús quedaba muy lejano y se fundía en unas páginas amarillas de esa Biblia que estudié.

Hoy no intento entender a esta Iglesia vetusta, intransigente y codiciosa. La veo de lejos y paso de ella porque no me pertenece, porque no me incluye, porque no me importa. Tomo píldoras anticonceptivas, creo que una pareja gay puede ser tan cristiana como cualquier pareja franquista, defiendo el uso del condón para prevenir el Sida y no creo que las mujeres que deciden abortar estén desquiciadas (y mucho menos que frivolicen con el tema). ¡En fin! Que no puedo ser tan hipócrita como para declararme católica, pero me sigue seduciendo muchísimo la idea de un Jesús revolucionario y me encantan esos sacerdotes que trabajan codo a codo con la gente que más los necesita. Y me gusta que los Estados sean laicos y espero que ningún Presidente, elegido democráticamente, se crea enviado divino.

P.D. También me gustaría ver a la Jerarquía de la Iglesia Católica presidiendo una marcha multitudinaria en contra de la violencia de género.
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2 comentarios en “La vergüenza salió barata…

  1. Sol dijo:

    No me parece para nada una pataleta de adolescente que no quiere ir a misa… lo que pasa con esta organización (empresa/estado) es grave: amparan crímenes horrendos bajo el silencio cómplice de otras organizaciones (estados) de Occidente, que se asustan y escupen al cielo por fundamentalismos islamistas (por decir algo), pero no dicen nada de esta gente que vive impunemente y se hace millonaria en este desarrollado y moderno occidente… venga ya

  2. ZAS dijo:

    ¡Ya ves! Muchos consideran fundamentalismo la peregrinación a la Meca, pero no el hecho de que la gente arroje a los bebés por encima de la multitud en las procesiones de Sevilla…

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