La Ola


Acabo de ver una de esas películas que te dejan marcado por mucho tiempo. Una de esas historias que te dejan pensando, que te dan vueltas, que te cuestionan y te mueven el piso. Su título original en alemán es Die Welle y está traducida al español como La ola.

El drama, basado en hechos reales, cuenta cómo un profesor de secundaria intenta explicar a sus alumnos el significado del término “autocracia”. La primera pregunta que se plantean los alumnos es: ¿será posible una dictadura en la Alemania del siglo XXI, un régimen como el nazi? Y el profesor, para no dar respuestas de cajón decide experimentar. Él será el líder y ellos, sus fieles seguidores. Para no contar el final de la película, diré sólo que el experimento da resultado y que La Ola (así es como se autodefine el grupo) alcanza límites insospechados.

La fidelidad a una ideología y a unos símbolos constituye la base de este movimiento arrasador e intimidante. Quien no esté de acuerdo con La Ola es rechazado e insultado.

Mientras veía la película no podía dejar de pensar en el Señor U. Su mano derecha apoyada en el corazón mientras canta el himno; su discurso enaltecedor de los valores cristianos; su pasión por el despliegue militar; su potente voz exaltando los símbolos patrios; su fe ciega en la seguridad democrática; su poncho y su sombrero bien puestos como muestras de identificación con los campesinos; sus palabras cuidadosamente seleccionadas para ser entendido por el pueblo.

Su frente altiva para dirigirse a las masas y hablar de “La Far” y no de “Las Farc”, porque para él es “la Fuerza Terrorista Far” y no las “Fuerzas Armadas Revolucionarias”. Un detalle tan insignificante en principio pero que ha sido bastión de sus discursos. El Señor U. ha sabido unir a la nación colombiana porque tiene un enemigo común: “el terrorismo” con cara de guerrillero.

¿Y cómo es la cara de un guerrillero? Puede tener cara de borracho del pueblo, de campesino sin jornal, de drogadicto, de majadero y hasta de indigente. Todo vale para la masa que sigue ciegamente al Señor U. y le lleva en bandeja a todos los muertos que pidió. Él, a cambio, entrega entre 1.300 y 1.7 millones de euros por cabeza, dependiendo de si tiene cara de guerrillero raso o si es comprobado cabecilla.

Van 55 falsos positivos verificados, dice la prensa. No. Son más de dos mil, dicen las organizaciones civiles.

“¡Infames, calumniadores, resentidos!”, grita la masa protegiendo al Señor U. Está toda tan unida en torno a sus símbolos patrios que no entiende cómo hay gente que se niega a uniformarse. Procura entonar el himno a todo pulmón y poner la mano derecha en el corazón y es feliz combatiendo al enemigo porque, no importa que no sea guerrillero de verdad, a lo mejor era feo o pobre o vicioso o delincuente común y entonces, ya se justifica su muerte y la recompensa posterior.

Al día siguiente, cuando el Señor U. pida disculpas públicas por los pequeños lunares que le han salido a su seguridad democrática, por esos errores humanos que siempre habría que calcular en los “imprevistos” del presupuesto, la masa se pondrá camisetas blancas y saldrá a marchar unida, como en gran pelotón, pidiendo a los terroristas que cesen en su afán de empañar la cara amable de Colombia.

Y el Señor U. estará encantado de que tantas vocecitas entonadas lo aclamen a gritos, porque así se disimularán mejor sus grandes errores. No veremos los niveles de desempleo ni los procesos judiciales contra sus amigos y aliados ni las mingas indígenas ni sus esfuerzos por frenar acuerdos humanitarios ni los pormenores del tratado de libre comercio ni las persecuciones en las universidades.

No veremos que el país sigue igual o peor de cómo lo encontró el Señor U. en 2002.

P.D. Me encantaría ver el tercer período del Señor U. Así se desvelarían por completo sus atrocidades y no tendría escapatoria. En las sombras, detrás del poder, le temería mucho más.

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2 comentarios en “La Ola

  1. Anonymous dijo:

    Sos grande, Zulmis…Sólo discrepo contigo en una cosa: yo no quisiera un Uribe III. No necesito más para confirmar qué clase de tipo es este ni qué tiene en el hueco donde los seres humanos normalmente tienen el corazón.

  2. ZAS dijo:

    Comprendo, anónimo. Lo que me inquieta es que se convierta en una fuerza del mal que controle el imperio desde las sombras… eso es lo que me da yuyo.

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