El Nilo, río revuelto

Tenía muchas ganas de entender la Minga Indígena que logró movilizar a unos 40 mil indígenas por toda Colombia. Leí la página de la Onic (Organización Nacional Indígena de Colombia), leí El Tiempo, leí El Espectador y hasta la página de BBC Mundo. Se me hizo un nudo en la garganta y solo pude llenarme de preguntas.

Muchas absurdas, como algunas noticias que llegan de Colombia; otras difíciles de responder, como suele suceder cuando se plantea una movilización campesina y algunas, risibles, como cuando te cansas de vivir pendiente de las noticias. Te cansas y hasta te sientes ridícula (pero no puedes evitar echar un vistazo ‘cibernáutico’ a tu cordón umbilical).

¡En fin! Que 20 mil indígenas del Cauca siguen pidiendo que el Señor Presidente (o alguno de sus lacayos) se acerque y les explique por qué no han recibido las 11.866 hectáreas que el Estado les debe como compensación por la masacre de El Nilo.

Paréntesis: El Nilo era una hacienda, ubicada en Caloto (Cauca). El 16 de diciembre de 1991, unos 80 indígenas paeces acudieron a una cita convocada por los nuevos dueños de la hacienda. Se comprobó que un comandante de la Policía ordenó el asesinato de los ‘invitados’. Murieron veinte. El Estado admitió su culpabilidad y se comprometió a entregar tierras, proponer planes de desarrollo alternativo y otra cantidad de cosas bonitas que, hasta el momento, ha incumplido. Cierro paréntesis.

17 años de incumplimientos.
Yo me cansaría.
Pero ya se sabe: uno no tiene derecho a cansarse.

Si usted está harto de una situación que considera injusta tiene que escribir muchas cartas, hacerse amigo de un congresista, enviarle whisky a un ministro y firmar el referendo a favor del Señor Presidente. Todo eso, sin cansarse.

Porque si se cansa, si protesta, le dicen terrorista. “Diálogo sí, violencia no”, dijo el Presidente, pero no aplica lo que predica porque el que disiente es terrorista.

¿En qué quedamos? Dialogar, para el Señor Presidente parece ser un continuo meneo de cabezas afirmativas, no un intercambio abierto de argumentos, objeciones, consensos y disensos…

El diálogo, para el señor Presidente, sí se puede en el coctel de inauguración de la gran cervecera de SABMiller. Ahí sí hay gente dialogante; pero a cien kilómetros de la gran cervecera, donde hay como 20 mil personas pidiendo atención, no hay con quién hablar.

Inquietante.

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3 comentarios en “El Nilo, río revuelto

  1. juanmosquera dijo:

    …los corteros de caña de las Haciendas de Ardila Lulle que RCN no cuenta, los indígenas (no sólo del Cauca)por toda la geografía, paro judicial y otro descontento laboral,la tribuna de un estadio en llamas… corren ríos de descontento y ya nadie te habla del 84% favorable del chico de lentes y apellido con U ¿ahora ya no saben contar?

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