De dónde salió “Goliarda”

Hace poco terminé de leer El arte del placer, de Goliarda Sapienza.

La señora, italiana y poco conocida en América Latina, nació en 1924 y fue educada en un ambiente completamente contrario al de su época. Sus padres -activistas políticos de izquierda- le enseñaron que Iglesia y Estado eran dos entes independientes, que una mujer podía tener los mismos derechos sociales y políticos que un hombre y que, por supuesto, podía aspirar a ejercer el trabajo que quisiera.
Puede sonar innecesario describir a la autora para hablar de su obra, pero en este caso no. Sapienza cuenta, casi de manera autobiográfica, lo que vivió la Europa de entreguerras y sobre todo, la de la II Guerra Mundial a través de un personaje contestatario y libre: Modesta.
Para que no perdamos el hilo histórico, Goliarda nos cuenta que Modesta nació justo el 1 de enero de 1900. Por sus orígenes humildes, la chica estaba condenada a la pobreza y la ignorancia. Sin embargo, la adolescente Modesta resulta más astuta e inteligente de lo que podríamos sospechar y se hace con el control de la fortuna de la familia Brandifortti.

Modesta lee y esta afirmación no es una obviedad. En aquella época, sólo las mujeres que estaban en un convento o aquellas que habían nacido en cuna de oro y recibían una formación más o menos liberal tenían acceso a los libros. Modesta lee, y mucho, y eso le va formando una conciencia del mundo que va más allá de su pequeña Italia.
Modesta no esconde su cuerpo ni se avergüenza del erotismo que puede encontrar en sus relaciones afectivas (con hombres y mujeres). Tiene un hijo, adopta otros cuantos, es activista política, tiene su propia opinión sobre el fascismo… ¡En fin! Nuestra protagonista es una mujer con facetas tan variadas como apasionantes y nos revela la historia de Europa desde una perspectiva femenina bastante crítica.
El arte del placer fue escrito entre 1967 y 1976 pero sólo fue publicada en 1996, después de la muerte de Goliarda Sapienza.
Como lectora, debo confesar que hubo varios capítulos en que sentía el gran peso y la densidad de diálogos muy íntimos en los que no me sentía inmiscuida, pero en términos generales sentí una gran fascinación por Modesta, por su lucha (desde el intelecto y no desde el corazón) en contra de una sociedad conservadora y retrógrada.

P.D. Cuando cerré el libro, me encontré de frente con otra mujer bastante interesante: Eliette Abécassis. La entrevistaron en un periódico catalán y aunque concentraron casi todo el diálogo en las ataduras sociales femeninas como la cosmética, la estética y la moda, descubrí a una profesora de filosofía y escritora de novelas (La repudiada, Clandestino) que tiene mucho qué decir sobre las relaciones de pareja y la visión del mundo a través del ojo femenino.
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