VIVAN LOS SOFISMAS

La Real Academia de la Lengua define la palabra sofisma como “razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir lo que es falso”. Mejor dicho: embolatar al cliente para convencerlo de que compre gato por liebre.

No se me ocurrió mejor definición para resumir la intervención de José Obdulio Gaviria ante un auditorio de Washington el pasado 29 de julio.

Los apartes de la “Conferencia sobre Colombia” fueron recogidos por la Revista Cambio en su edición 789 y debajo de cada provocadora frase de Gaviria se exponían las opiniones de analistas, profesores e instituciones estudiosas del país.

La primera joya del discurso es el término “posconflicto”. Dice el asesor presidencial que “el conflicto es un tema prácticamente concluido” y que ahora entramos en una etapa de posconflicto. Si interpretamos la desmovilización de veinte bloques y frentes paramilitares entre 2003 y 2006 como un respiro para el país, entonces entenderíamos lo del posconflicto como una etapa más, como un capítulo nuevo en esta larga historia de muertos y daños colaterales causados por distintos bandos. Un capítulo nuevo que no implica supresión absoluta ni de las causas del conflicto ni de sus actores; pues para nadie es un secreto que en Colombia siguen operando grupos guerrilleros y paramilitares.

La misma Comisión Nacional de Reparación publicó en agosto de 2007 un informe titulado “Disidentes, rearmados y emergentes: ¿bandas criminales o tercera generación paramilitar”, en el que asegura que podría haber entre tres mil y cinco mil personas integrando 22 grupos armados que se toman el control de unas 200 poblaciones y de diferentes rutas del narcotráfico. Preocupa que, según el mismo informe, “la proporción de desmovilizados de las AUC que hacen parte de estos grupos podría estar cercana al 17%”.

Negar la existencia de un conflicto armado interno o mejor, disfrazarlo de “amenaza terrorista no enfrentada”, como aseguró el mismo José Obdulio en su conferencia, es tan ridículo como insultante.

Después, dijo el Asesor Presidencial que “la primera política social es la seguridad”, que el “Estado era para meter a la cárcel a esos señores (refiriéndose a las FARC) y si no, para darlos de baja”. La seguridad, como la entiende este gobierno, se limita a la coerción y el Estado, como lo entiendo yo, no sólo debe velar por la seguridad de los ciudadanos sino también por garantizar su calidad de vida, sus derechos humanos, civiles, sociales y ambientales. Si un Estado como el colombiano sigue siendo incapaz de dar respuestas eficaces a tres millones de desplazados (según el último informe de ACNUR) o por lo menos a los 2,5 millones que la misma Acción Social de la Presidencia reconoce tener registradas, no podemos hablar de seguridad.

Por cierto, para José Obdulio Gaviria “no tenemos desplazados, tenemos migración”.

Lo dicho: si “desplazamiento forzado” se reduce a “migración” interna, vivan los sofismas.

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Un comentario en “VIVAN LOS SOFISMAS

  1. Anonymous dijo:

    Lamentablemente José Obdulio Gaviria conoce muy poco sobre inmigración y mucho sobre como no se debe gestionar una nación.un abrazo para Zulma.Ernesto

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