#paralaguerranada

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Imagen: Mariana Valencia S.

Esta es mi pequeña aportación al inmeso proyecto #paralaguerranada que Marta Gómez creó casi sin darse cuenta. Todo comenzó con una canción sencillita y honesta, y ahora hay miles de versos, coros, sonetos, poemas y fotos rodando por ahí, bajo una única consigna: #paralaguerranada.

 

Para mi exilio, tu mirada.

Para el recuerdo, una canción.

Para los días sin palabras, una caricia y un café.

Arena y agua para el castillo.

Trenes y coches para el rey.

 

Para vivir, un par de amigos.

Para cantar, un verso viejo.

Para los días sin descanso, una sonrisa y un sofá.

Bosques y vino para perdernos.

Noche e incienso para el amor.

 

Para la guerra nada.

 

El club transoceánico

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Los del Club vistos desde el Museo de Antioquia. Foto tomada de: https://es-es.facebook.com/clubdlecturaMB

Te lees un libro, entras a un club de lectura y compartes tus impresiones; discutes, preguntas, relees, conversas sobre EL LIBRO en cuestión. Y si el autor está disponible para la tertulia, el plan resulta redondo.

¿Y qué pasa cuando ese club de lectura traspasa fronteras? ¿Cómo vives la experiencia de compartir la lectura de un mismo libro con gente que está en otro continente y con la cual sólo puedes comunicarte a través de vídeo? Pues la vives con la emoción que produce tener las nuevas tecnologías a tus pies.

Gracias al Club de lectura Medellín-Barcelona, gente de aquí y de allá, con el mismo libro en la mano, se podría quedar horas en este club transoceánico, que se inventó gracias a la iniciativa de la Red de Bibliotecas de Medellín y a Biblioteques de Barcelona.

Hoy estuve allí. Me invitaron ayer, así que no tuve tiempo de hacer la tarea: leer ‘Déjame gritar’ de Jorge Mario Betancur.

Puedo decir que la experiencia fue más que grata… fue emocionante. Estaba en la biblioteca Ignasi Iglésias Can Fabra de Sant Andreu con diez personas más (en su mayoría catalanes) que tenían en sus manos el libro de este historiador antioqueño y que habían navegado a través de sus páginas por las calles más emblemáticas de mi Medellín. Se habían enterado de las historias trágicas de parejas reales que existieron en la Medellín de finales del siglo XIX y principios del XX, y estaban encantadas de poder ver al autor, en vivo y en directo.

Betancur  compartía el mismo instante con unas doce personas en el Museo de Antioquia de Medellín. Desde allí, también se hacían preguntas y comentarios sobre Déjame gritar…

Allí y aquí éramos todos un solo lector y yo estaba fascinada… La teletransportación parece cada vez más fácil. Estaba entre mis dos ciudades queridas con un pretexto fabuloso: la lectura.

Para este mes la tarea es ‘El Pianista’, de Vásquez Montalbán. El lunes paso a la biblioteca para prestarlo y el 11 de octubre me veo con los del Club ;)